La Gran Barrilada
Una buena mañana nuestro amigo Don Quijote se despertó por culpa de un gran ruido. Un estruendo que sonaba a madera rodando entró por la ventana y a continuación un griterío llenó la calle. Rápidamente ysin cambiarse el pijama salío a lomos de su caballo.
Todos los vecinos de El Higueral estaban en la calle, como pudo fue apartando a la gente hasta llegar a lugar del que provenía el ruido. Se trataba de un accidente, a Sancho Panzo se le habían caido unos barrilles de vino y corrían la carretera abajo.
Raudo a lomos de su fiel Rocinante se dirigió a parar los barriles, pues con la velocidad que estaban cogiendo podrían lastimar a alguien.
Mientras Don Quijote intentaba parar los barriles, Sancho Panzo montó en su burro y se puso a seguirlo. Cuando llegó al final de la cuesta encontró a Don Quijote delante de los barriles sujetándolos, había conseguido pararlos antes de que llegasen a una casa próxima. Los vecinos bajaron a ver lo que había ocurrido y al ver a Don Quijote sano y salvo se pusieron a gritar de alegría.
Todos les ayudaron a subir los barriles de nuevo y organizaron una fiesta. Mientras bailaban Don Quijote se dió cuenta de que estaba aún en pijama. ¡Había salvado al pueblo sin cambiarse!
Todos los vecinos de El Higueral estaban en la calle, como pudo fue apartando a la gente hasta llegar a lugar del que provenía el ruido. Se trataba de un accidente, a Sancho Panzo se le habían caido unos barrilles de vino y corrían la carretera abajo.
Raudo a lomos de su fiel Rocinante se dirigió a parar los barriles, pues con la velocidad que estaban cogiendo podrían lastimar a alguien.
Mientras Don Quijote intentaba parar los barriles, Sancho Panzo montó en su burro y se puso a seguirlo. Cuando llegó al final de la cuesta encontró a Don Quijote delante de los barriles sujetándolos, había conseguido pararlos antes de que llegasen a una casa próxima. Los vecinos bajaron a ver lo que había ocurrido y al ver a Don Quijote sano y salvo se pusieron a gritar de alegría.
Todos les ayudaron a subir los barriles de nuevo y organizaron una fiesta. Mientras bailaban Don Quijote se dió cuenta de que estaba aún en pijama. ¡Había salvado al pueblo sin cambiarse!
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