Las Confusiones de Don Quijote

Un tranquilo día mientras Don Quijote y Sancho Panzo paseaban escucharon una algarabía  en la plaza del Carmen.
- ¡Vamos a investigar Sancho!
Allí encontraron a un grupo de chicos, eran los niños y niñas de el Higueral y entre ellos estaban: Claudia, Samuel, Araceli, Alberto y Mari Carmen.
Mientras los chicos y chicas jugaban a policías y ladrones, Don Quijote pensó que se trataba realmente de ladrones y emprezó aperseguirlos. Los niños se fueron extrañados y asombrados por la actitud de Don Quijote, mientras que Sancho les pedía perdón por la confusión.
Después de ese largo día, llegó el Día de la Paz y Don Quijote y Sancho Panzo fueron fueron a una carrera Solidaria que organizaba el colegio. Pero de nuevo la mente de Don Quijote le jugó una mala pasada y pensó que los maestros y maestras ern unos malvados egipcios que lleveban a los niños a trabajar obligados.
Entonces, le dijo a Sancho: ¡A la carga con los egipcios raros!
Don Quijote empuñó varias piedras y cuando estaba a punto de lanzarlas los chicos y chicas lo detuvieron al grito: - ¡Quieto Don Quijote que son nuestros Maestros!
Don Quijote reaccionó y dejó las piedras en el suelo y pidió perdón a todos. Al otro día se entregarón las medallas por la carrera y a Don Quijote le entregaron una por ser el mejor Caballero de El Higueral.

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